11 de junio de 2009

Kafka y la muñeca viajera

Fue en el siglo pasado en la ciudad de Berlín. Una mañana soleada un escritor checoslovaco se paseaba por un jardín idílico cercano a su casa, cuando de pronto un llanto desconsolado vino a turbar la paz del lugar. Franz Kafka, que así se llamaba el autor, buscó al causante del ruido y pronto vio a una niña, primorosamente vestida, que no podía dejar de llorar. Preocupado, Kafka se acercó a la niña y le preguntó si se había perdido y ella le dijo "yo no", respuesta que desconcertó al escritor. Tras una corta conversación se dio cuenta que el problema de la niña era que había perdido a su muñeca favorita. Ante la imposibilidad de localizar tan precioso juguete en el parque, Kafka decidió recurrir a su poder mágico: la imaginación y la palabra. La muñeca de Elsi no se había perdido, se había ido de viaje, porque ya había crecido y necesitaba recorrer mundo.
Ante esta respuesta Elsi miró atónita a Kafka: "¿cómo podía saber él eso?". "Pues por la sencilla razón de que él se había cruzado con ella y le había dado el recado. Él era de profesión cartero de muñecas y probablemente al día siguiente Elsi recibiría una carta de su muñeca".
En efecto, al día siguiente, Kafka apareció a la hora prevista en el parque con una carta en la que, el autor, haciéndose pasar por la muñeca, le contaba a la niña sus aventuras, sus motivos para irse y sus planes para el futuro.
Estas cartas y la relación de afecto que se establece entre un Kafka al borde de la muerte y Elsi durante un espacio de tres semanas son el eje argumental que desarrolla Jordi Serrat en Kafka y la muñeca viajera, una novela publicada en editorial Siruela, basada en un hecho real, sobre el que los estudiosos del escritor han tratado de hacer averiguaciones.
El libro se lee de forma ágil. Tiene aciertos, como la caracterización de Kafka como un ser sensible, imaginativo, inteligente y muy diferente del que nos podemos imaginar al leer El proceso o El castillo; unos diálogos vivos tanto con Elsi, como con su compañera Dora; los lugares por los que imagina que se desarrolla la vida de la la muñeca de su nueva amiga. Pero también presenta defectos que no pueden pasar desapercibidos. Desde mi punto de vista el más destacado es el lenguaje de las cartas que la muñeca de Elsi le dirige a su dueña. Es difícil creer que una niña se sienta atraída por un lenguaje tan artificial y tan poco propio de una muñeca, o que, siendo tan inteligente como parece, crea que su muñeca se va a casar con un explorardor. En todo caso, debería casarse con un muñeco explorador.
Quitando estos detalles de analista puntillosa, nos encontramos ante una historia muy tierna, entretenida y sencilla, que merece la pena pedir prestada o sacar de la biblioteca.

3 comentarios:

  1. Eustakia6/15/2009

    He leido este libro, y me parece ágil y tierno. No fui capaz de sacrle defectos, pero sólo lo lei una vez. Yo tambien lo recomiendo

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  2. Anónimo6/29/2009

    Lo describes muy bien. A mi me gusto y no caí en la cuenta de lo que dices. Me parece un buen libro.

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  3. Anónimo3/22/2014

    no entiendo este resumen pero el libro es fascinante

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